martes

La mujer de mis sueños

Apretó los ojos y paró la trompita de pescado
Soy anfibio, dijo
Eres molusco, contesté
Besé con ganas de arrancarle los labios, pero sólo los dejé morados
Se quitó la ropa despacito, con cadencia, al ritmo del azote de las olas del mar y del baile lunar
Qué fresa, calzones de corazoncitos, mencioné mientras los olfateaba como animal, como un hombre animal
Idiota, no son fresas, son lindos
Se zambulló en el mar y ese culo rosa y duro y esas piernas de nardo, desaparecieron
¡Puta! Entristecí
Encendí lo encendible, un cigarro y la noche estalló en una melancolíabrutal, de brutal melancolía hizo su aparición con ese astro, harto mítico, redondo, ensangrentado y naranja, embarazada de conejos y de poetas que no tienen nada que hacer
Las olas alcanzaron a morderme los pies
Patalee con el silencio haciéndome cosquillas
Bajé la mirada
Estaba dura
¡Me lleva! ¿Y ‘ora?
Me quité la ropa, me fumé todo de un jalón y me hundí en el mar
Escuché su canto
¡Chingón!
Por eso las olas huían, escapaban escandalizadas de su canto, peces y estrellas sumergidas, derrotadas por su voz… por sus cien voces
Abrí los ojos, la noche ahí estaba, sumergida en los ojos de Dios, y Dios no sabía que todo eso pudiera caberle, tenía espacio para alguien más
Chiquita, ven a mí, te amo
Salió de entre corales y montada en un pulpo gigante, sus cabellos de algas verdes, sus tetas de concha y su cola de sirena.
¡Ah chinga! ¿Por dónde se mete?
Poseidón enfurecido saca su tridente y lanza rayos láser que duelen un chingo, que queman y hacen que la piel se te ponga negra chamuscada.
¡Qué pez Acuaman!, yo sólo quiero echarme un palito
(lloré)
Un cangrejito salió bailando y cantando “Bajo el mar, bajo el mar nadie nos fríe ni nos cocina en un sartén”
Bailo y me imagino al cangrejito al mojo de ajo
Cien tritones salen con su chisme colgando, se acercan a mi con ojos de deseo



¡¡¡¡Noooooooooooooooooooooooooo!!!!


Asuputaremadrenomecojanculerosquedueleyonomasquieroalamorrabuenaspiernasdarlepadentrodeochojetesusencremitaafeitensealmenos

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Despierto
estoy solo

viernes

El muerto

No me des tregua cuando tus ojos afilados se aprieten a mi sueño. Marchito sueño derrotado a las sábanas. No me des alivio, no me des lecho de labios incestos mordiendo mi silencio. No mueras cuando la noche te cubra de sombra y espanto. No dejes que el viento cabalgue sobre tu aroma, jazmín, rocío, y beso de olivo. Que no pasen primaveras ni otoños con sus martes y sus lunes recorriendo las plazas y parques, para que no se vistan de sonrisas las giraldas y los mares. No me dejes verte a la luna desvestida de nardos, de almidón y anillos blancos. No marques el tiempo, no destruyas mi sueño.

jueves

mis huevos son tus ojos

He dejado de creer en la amistad. No recuerdo cuando fue. Quizás, lo único que me ha pasado es que ya le he dejado de apostar a mantener, creer o sostener una amistad más allá del bien o del mal. Ciertamente pasan cosas que desearía. Esas llamadas en las que insisten a salir a tomar un café, ir al cine, tomar una chela, mover el bote. Miro con total melancolía y rencor a esos grupos de amigos que se ven para festejar a alguien, platicar del mundo, esconderse de su madre o emborracharse hasta el culo.

Hace tiempo lo hice, pensé que estaba ahí, en la sociedad, que era parte de un grupo social, de una identidad, de un ser joven. Recuerdo entonces que salíamos a conbeber, charlar, fumar, estar sentados como idiotas en una plaza pública sin decir absolutamente nada pero no sentirse aburrido. Sonreír y abrazar la sombra del otro que es tu hermano. Pero nel, de pronto tú eres algo que no encaja, algo que es una sonrisa forzada, un invitado "para que no se sienta", un pendejo que llamo cuando estábamos en el antro y no supe como decirle que no.

La amistad adquirió otros valores, como lo son el interés, el desazón, el rencor adquirido por terceros (es decir, le dejaron de hablar a fulanito que casualmente era un familiar tuyo), entre otros malestares. La distancia, claro que puede ser un factor interesante, pero si en este caso, el distanciamiento, es el asunto más pesado.

Cuando eres amigo de alguien prestas oídos, conoces secretos de los cuales tienes que callar boca sobre todos los males o afectados que esto lleve, tienes que ser tolerante y dar opiniones objetivas y acertadas en temas truculentos, escabrosos. Tienes que estar ahí, no porque lo pida el otro, sino porque siempre has estado ahí.

Cuando el orden de los factores es negativo, la amistad no importa. Puede todo irse al carajo de un pito vez. Puede destruirse amistades como se destruyen relaciones de pareja, por pendejadas aparentes, por no saber escuchar, por no ver, por no callar. Entonces, ante eso, tan común como es la amistad, pierde sentido, se deteriora, se ausenta, se absuelve.

Es así como me quedo hoy, ayer y aparentemente el resto de los días. No importa, habrá marihuana, alcohol, sexo sin compromiso, y habrá un puto monitor a quien decirle todo esto.

La vida es una gran mentira. Sólo el mierdismo perdura.

lunes

Quisiera un cigarro y no tengo. La lluvia no puede hacer llover cigarros, ni el calor, ni la mitad de vida que no llega... El mundo hace muchas pendejadas, cree en cosas que no son ciertas, se las mete por las narices y luego se avergüenzan de la sangre que les escurre. Esa gente que le gusta llegar y saludar como si el mundo no se desmoronara, como si el coño que está azulado sonriente hasta las orejas no apestara a lo que apesta toda la humanidad. Esos culos rozados de tanto estar pensando.

Necesito un cigarro.

sábado

Deshuesadero


Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

César Vallejo


Ahora me duele la piel
de tanto desearte.

Caen de las tardes torpes
hojas secas por un viento ignoto
caen trozos de alas
que han perdido su Dios y su fe,
y caen
mariposas marchitas de cielos tristes que no se cansan
de escupir tu nombre.

No te enamores del mar,
melancólico mar,
ni sus azules ni sus terquezas,
que no te enamore el canto de las sirenas
ecos de niños
muertos de olas y caracoles,
que no te enamore la primavera
ni los martes que saben a un sudor desnudo
deshuesado,
otoños que no saben a lo que saben
hasta que se ven derretidos.

ahora comeremos sombras de
brazos hinchados y
cuerpos, cuervos y más cuerpos degollados.

Nada se oye
ni el relámpago
ni la muerte del espantapájaros.
Ando muy pedorro.



Tenía ocho años y el odio profundo que sentía por mis padres se veía reflejado a la hora de darle de palos a la piñata. Así que ahí estaba yo, dispuesto a sorrajarle tremendo palazo cuando sentí una mano en mi nalga y ¡Madres!. La niña esa, la de la posada me dio santa torteada como para haberle dejado la mano flameada. Quise acercarme y decirle; qué onda masitita, 'ora me cumples. Pero a los ocho años nomás te quedas parado como menso viendo como se burlan en tu cara.

viernes

No debería de sentirme mal, a todo mundo un día nos dan una patada en el culo y ni siquiera sabemos de donde vino. ¿Ustedes saben de dónde provienen los pensamientos mientras estamos cagando? La mierda es la ilustración.

Como si fuera poco, tengo que declarar mis impuestos y pagar hartas cosas que no comprobé. Pagar mil pesos al mes de impuestos no se me hace razonable, ese pinche contador me está viendo la cara. No gano tanto. Dice que son recargos. ¿Y si me hago pendejo un rato hasta que me busque la Lupita?

La nieta del "Che" Guevara posa desnuda para una campaña del vegetarianismo promovida por la organización PETA. Lydia Guevera que se declara vegetariana y dice que el utilizar el nombre de su abuelo es por una buena causa. La muchachita revolucionaria portará una boina como la de su antecesor y un arnés cubierto de zanahorias. Puño alzado y mirada penetrante caracterizán esta singular fotografía (bueno... y el pelotón también).

Nel, uno no va a llamar y decir; Oye, te extraño. No se sabe orque el impedimento, nel, sería una regresión, un recuento de los daños. Abstinencia y dedicación, a huevo. Mejor me pongo a buscar trabajo y a terminar este rollo univesitario.

jueves

hace tiempo que no tengo coherencia. Que llego de donde llegue y prendo la televisión, veo resúmenes deportivos, caricaturas insípidas y películas chafas sin razón alguna, sin escuchar ni prestar atención a lo que pase frente a mis ojos. Me masturbo con condones y si no tengo utilizo mis calcetines, aveces, cuando termino puedo sentir la univocidad del sexo desperdiciado. Soy un tipo común que no sabe lo que quiere, y que esta seguro de que nada puede durar para siempre, que el destino es una de esas cosas que Dios inventó solamente para aquellos que creen en él y que los seres socialmente aceptados marca un gran rango de sobre población estúpida. Las personas que sacian sus ansiedades a través de la importancia que pueda o no girar entorno a él, lo terriblemente importante que es su vida y lo absurdo que es un mundo sin uno mismo, es relativamente proporcional a la gente que se jacta de ser un tipo asilado , o de ondas totalmente cibernéticas. así como rollos de difusión cultural o política. El cine de arte es una mentira complicada. Hay veces que uno cree en el amor.

HAce tiempo que le tengo miedo a los perros, que me cruzo de las calles evitando su mirada o su olfateo. Cuando era pequeño tenía un perro que se llamba Mackey y me mordió tres veces.

Una vez fui a reino aventura de excursión con la secundaria y nadie se quiso sentar conmigo, ni subir a los juegos y mucho menos compartir el paseo. Ese día me la pasé en un sólo juego que era un tronco y pasaba por un río ficticio. Me hice cuate de los taquilleros. Me reí en la casa del tio loco y Keiko no era tan bonito de cerca.

Me cagan los celos. Pedir disculpas o desilucionarme.

sigue pareciendo que hay peores cosas que estar solo.

El otro día no supe que hacer, así que me salí a caminar por las calles, a las afueras de cuautla había una cantina, adentro parecía ser un velorio. Saludé con el cigarro en la boca, pedí un ehisky derecho, les expliqué que sólo con un hielo, me miraron y los miré. Acomodé mi chamarra de mezquilla en la solitaria silla de junto y aventé el silencio vestido de humo. El cielo marchito que no existía dejó caer una muchacha en la silla de alado y me sonrió con dificultad. Su boca estaba mal pintada y sus manos se veían sucias. Regalame un cigarro guapo, me dijo y sus amarillentos dientes mostraron una sonrisa que no encajaba. Igual sonreí. Igual le encendí un cigarrillo. El mundo entero cabía en su culo. Llegó mi whisky con medio hielo. La gorda no se movía. Lo tomé todo de un trago. Una cucaracha atravesaba la mesa. Me acerqué hasta tocar sus antenas. Se deslizo por el brazo de doñaobesa, llegó hasta su boca y se introdujo en ella. La manteca inmovil por fin reagcionó y mastico a la cucaracha. Sonrío, fumo, se chupó un dedo y siguió sonriendo. Miré a todos lados y encontré al mesero. Esta ballena se comió una cucaracha, le dije. El mesero recogió mi vaso y me miró de mala gana. No dejó ni sus antenas, incistí. Cuando se marchaba le pedí una cerveza. Dos, corregí. A cincuenta la mamada, dijo la cerda. ¿Te los comes?, pregunté. A setenta. Ta caro. Igual, eres puto. Pero no feo. Tu mamá. Sesenta. Va.

miércoles

Te vinieron a buscar, pero les dije que habías muerto. Ese día no tuve muchas opciones. Tanta gente en la calle, en lo cotidiano. Tantos ruidos con sus olores, sus rostros y sus vestidos. Yo me hubiese escondido también, me hubiera encerrado como tú en unas bragas, bajo las faldas, entre copas y escotes. Pero no pude, no me atreví y les regalé una sonrisa, una carcajada y lo demás fue por cuenta de una desfallecida tarde.
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A los 18 a años pensaba en ser un escritor reconocido, ya publicado hasta por el culo de Dios. Eso dejó de importar, importó más el asuntillo rudo y casi cruel de tener que comer pal otro día, tambien, dejaron de importar las fiestas, lo cuates y las morras, hace un jodido tiempo dejó de importarme ser alguien o ser nada. La rutinaria seguí marcando algo inconciso, nefasto, funesto... adjetivante.

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He aumentado dos tallas en dos años. Al menos, algo en mí ha evolucionado.

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Hablo pinche de las instituciones culturales, de los universitarios, de los alcohólicos y de los faroles y patanes. Hablaré pinche de las mujeres, de las noches y de la poesía burguesa. La verdad es que estudio periodismo en la UNAM y trabajó en el instituto de cultura de Morelos.
Escribo peor de lo que pienso.
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viernes

DEsvelo

Lo que te mantiene despierto es el azúcar, cosa que ni la cafeína, porque esta suele aflojar mastique accidental de media noche. Aquella vez, por ejemplo, yo pensaba en una hermosa muchacha de piel blanca y ojos verde marihuana, pensaba en su talle de copa de vino y en sus piernas de garza guanga, pensaba en una mujer real, como una de esas que ves pasear por la calle de Madero o al treparte al colectivo y ella, mujer sensual-real mira distraída por su ventana, se rasca una chichi, bosteza sin pudor o anda cabeceando al ritmo bambolero de las calles surcadas.Ves entonces sin palnes de erotizar el momento que, un hilo de baba se desprende y tú, que eres un caballero te acercas hasta su lugar, te sientas a su lado, coges un pañuelo, le retiras el exceso de la comisura y recargas su cabeza en tu hombro.

Lo que aveces lo mantiene despierto es la angustía, es la sinrazón, es el pedo mental atorado, es el exceso de trabajo y son, como siempre, ese amor que a tres de la mañana te dicta al oido "teamo" en donde triste o no, enciendes un cigarro, sales por la ventana y te conviertes en gato.

Cámaras latentes