Debo de hacer un paréntesis en mi ordinario e intrascendente y brutal trabajo (lleno de adjetivos e irregularidades) (más no nunca destinatario) para darle paso a las palabras que no tienen lugar en esta novela de destino cotidiano.
Ofensivo debe ser entonces que he hallado un lugar en donde esconderme, un espacio no mayor al metro cuadrado donde si a mal de toda guarida, además de carecer de espacio, comodidad y esperanza (a través de la historia se ha comprobado que no existe escondite en la tierra que resguarde la suficiente confianza como para pertenecer ahí hasta a la eternidad), es de uso público y almacena olores fétidos.
Convenzo todos los días a la razón para desguarecer la ira, el enojo y mantener el salario quincenal y poder terminar de pagar la televisión de cuarenta pulgadas, el exsbox, el blurey con sus pagos mínimos a seis meses, porque además de todo es temporada de caza electoral y las cabezas rodando se encuentra. Entonces, no debo de gritar ni de empujar, porque de tanto eso se me puede salir un pedo, o quizá pierda el empleo y con él, la única seguridad social que dice que no moriré mañana de hambre (porque todo hombre puede vivir con nostalgia más no con hambre).
Me aguanto pues (como los machitos) para no quejarme y decir que sí a todo. Pero yo no quiero todo, yo sólo quiero poder sentarme a escribir mi novela, que mi columna en el periódico regrese, que se publiquen mis cuentos por otros lares y no, la verdad no quiero caerle bien a la gente (eso ya lo superé), me acepto tal cual; inepto y con uso cotidiano como repelente social (odiosito pues). También acepté editar y corregir un libro de memorias (me pregunto por qué, pero me acuerdo del blurey y del exsbox y así) y la moral está con la frente en alto; digo, hace cinco años trabajaba en un 7Elven, sé que no puede ser peor a eso, lo peor sería regresar a esos trotes (y eso me da cús-cús).
Tons digo; “sí, yastá”, “sí, voy bien, pal fin ya la tienes terminada”. Y esa madre re cara que compré ni sé usarla y según la compré para aprender a boxear (de a jotito) y ponerme bien mamado (más jotito). El paréntesis va para otros enunciados, unos que sólo aquí, se dictan solos.